6.6.09

Bar Lobo & El japones




Que el disseny y Barcelona tienen una estrecha relación es algo archiconocido. Que llega un momento que te cansas de tanto disseny y reclamas lugares más de "batalla" es algo que nos ocurre a unos cuantos. Que después de cierto tiempo en cuarentena entre tu casa y tu barrio vuelves a redescubrir esa Barcelona que te cautiva es algo que tenemos el derecho a experimentar. Y un día tu amiga te dice que por qué no vamos a ese que tiene tan buena pinta, que no es muy caro y que podemos probar. Y tú, aceptas, porque la verdad parece un sitio agradable. Qué suerte que no defrauda. El ambiente, la COMIDA, el precio. Molt be. Luego a beber algo que se llama Cucaracha o Revolver al Milk. Para terminar cerrando El cangrejo, uno de mis clásicos.

Bar Lobo & El japones

3.6.09

Nessum Dorma

Esta noche parece que alguien se propuso interpretar el papel del príncipe Kalaf de Turandot, rezando aquello de "nessum dorma" (que nadie duerma) y a penas pude concilar el sueño.

Por ello le pedí que me recordase la historia de Turandot, que ya me había explicado más de una vez.
Turandot era una princesa bellísima y muchos querían casarse con ella. Para descartar candidatos propone que aquel que resuelva los tres enigmas, será su prometido y aquellos que, mala suete, no lo consigan, serán decapitados (sí, un poco hardcore la muchacha). Todos fallan hasta que aparece el chicarrón de la historia, un príncipe extranjero que pasa las pruebas y se alza con el triunfo (cual Barça con el triplete). Pero a Turandot no le gusta la idea de que desaparezca su estirpe y no está muy contenta con el tema. Así el príncipe le propone un enigma a ella: si descubre su nombre antes del amancer, podrá matarlo, si no, serán felices (o no) para siempre. De ahí el famoso "nessum dorma", cantando que estén pendientes, que al alba vencerá. Turandot, desesperada por descubrir el nombre, tortura a todos aquellos que conocieron al príncipe, incluso llega a torturar hasta la muerte a Liu, una joven enamorada del muchacho extranjero de la que no obtiene respuesta. Es entonces, cuando antes del amanecer, el príncipe le confiesa su nombre: Kalaf. Turandot cae prendada y responde: "Il suo nome è... Amor".

La verdad es que estos dramas operísticos bien podrían ser el guión de una telenovela venezolana pero ayudan a veces, cuando alguien te cuenta la historia o mientras escuchas la melodía, a caer en las redes de Morfeo.